China planea construir una base submarina a 2.000 metros de profundidad, cerca de fuentes hidrotermales, para servir como laboratorio permanente y centro de observación geológica y tectónica. La base contará con tres módulos interconectados y sistemas para controlar la temperatura, purificar el agua y gestionar la energía. El objetivo es entender mejor los movimientos del planeta y evaluar la extracción de recursos minerales en el fondo marino. La fecha prevista para la finalización del proyecto es 2030. La base submarina permitirá a los científicos observar ecosistemas únicos y recolectar datos imposibles de conseguir desde la superficie. El proyecto ha sido aprobado por la Academia de Ciencias de China y se espera que refuerce el papel de China como potencia científica.