Un grupo de investigadores del Shenzhen Institutes of Advanced Technology y la University of Electronic Science and Technology of China ha desarrollado un reactor electrobiotecnológico que convierte el dióxido de carbono disuelto en el agua marina en ácido succínico, una molécula base utilizada para fabricar plásticos biodegradables. El sistema, de cinco cámaras, combina electroquímica y biología marina, y puede funcionar de manera continua durante más de 500 horas, usando agua real del mar de la bahía de Shenzhen, y logra una eficiencia del 70% en la captura de carbono. El coste estimado es de unos 200 euros por tonelada de CO₂ procesado, lo que lo sitúa entre las tecnologías más competitivas del mundo. El reactor puede adaptarse para generar otros compuestos industriales como ácido láctico, alanina o 1,4-butanodiol, y podría convertirse en una biofábrica oceánica, capaz de transformar el exceso de carbono en materiales útiles sin dañar los ecosistemas.