China planea construir la primera planta solar espacial del mundo a 36.000 kilómetros de la superficie terrestre. La instalación transformará la luz del sol en electricidad pura y la enviará a la Tierra en forma de microondas. Las primeras pruebas comenzarán en 2028 con una estación de 10 kilovatios, y para 2030, la capacidad subirá a 1 megavatio. El objetivo es alcanzar 2 gigavatios en órbita geosincrónica para 2050. La planta estará formada por una red de paneles solares de más de un kilómetro de longitud, conectados a un sistema de conversión que transformará la luz en microondas de alta frecuencia. El sistema promete un flujo continuo de energía limpia, las 24 horas del día. China ya ha detallado la hoja de ruta, que incluye el lanzamiento de una estación experimental en 2028 y la construcción de la planta principal en órbita geosincrónica para 2050. El proyecto implica combinar robótica autónoma, propulsión avanzada y materiales ultraligeros, todo sincronizado desde la Tierra.