Un estudio publicado en el European Journal of Preventive Cardiology encontró que el 28% de las personas con obesidad abdominal no perdieron peso a pesar de seguir dietas saludables. La investigación, liderada por el Harvard T.H. Chan School of Public Health y la Universidad Ben Gurion de Israel, siguió a 761 personas durante hasta dos años. Los resultados mostraron que el 36% logró una pérdida de peso clínicamente significativa, otro 36% tuvo una pérdida moderada y el 28% restante no perdió peso o incluso ganó. Aunque la báscula no se movió, el cuerpo sí cambió por dentro, con mejoras en la salud metabólica, como la reducción del colesterol y la grasa visceral. El estudio sugiere que la genética juega un papel importante en la pérdida de peso y que personalizar las estrategias de pérdida de peso según el perfil genético de cada persona puede ser clave. El Dr. Manoel Galvao Neto, especialista en cirugía bariátrica, explica que la obesidad es una enfermedad crónica y progresiva y que entenderse a uno mismo es el primer paso para tener éxito. El estudio invita a cambiar el enfoque y a dejar de ver el peso como el único indicador de éxito, sino a considerar la salud metabólica y el bienestar general.