Los hámsters necesitan un entorno enriquecido que les permita desarrollar sus comportamientos naturales. Esto incluye estimulación sensorial, alimentaria, estructural, social y de entrenamiento. La rueda debe ser solo uno de los muchos elementos del entorno enriquecido, con un diámetro de al menos 20 centímetros para hámsters dorados o sirios. También necesitan una capa de al menos 5 cm de sustrato natural para cavar y construir túneles y refugios. El entorno debe estimular su comportamiento exploratorio con tubos, refugios, plataformas y escondites. La masticación es importante, por lo que se deben ofrecer materiales seguros para roer, como maderas naturales o juguetes específicos. El enriquecimiento alimentario es fundamental, esparciendo parte del pienso por el sustrato o escondiéndolo entre juguetes. Sacar al hámster de su jaula para explorar bajo supervisión es valioso, siempre que se haga con precaución. Los hámsters también pueden aprender pequeños trucos, como ponerse de pie o seguir nuestra mano, mediante el uso de premios y sesiones breves.