Los medicamentos inyectables para bajar de peso, como Wegovy, Ozempic o Mounjaro, han ganado popularidad. Un estudio de la Universidad de Pekín analiza 11 ensayos clínicos con 2.466 personas que usaron estos medicamentos durante al menos 4 semanas y luego los dejaron. Los resultados muestran que, aunque inicialmente se pierde peso, al dejar el tratamiento, el peso se recupera y en algunos casos se gana aún más. Los investigadores encontraron que, a las 4 semanas de dejar el tratamiento, todavía se notaban resultados positivos, pero a las 8 semanas, el peso comenzaba a subir considerablemente. Entre los 3 y 5 meses, muchos pacientes recuperaban el peso perdido y algunos ganaban más. Los agonistas GLP-1, como estos medicamentos, actúan reduciendo la velocidad con la que el estómago se vacía y enviando señales de saciedad al cerebro. Sin embargo, cuando se dejan de tomar, el cuerpo puede volver a patrones anteriores si no se han modificado hábitos de fondo. La obesidad es una condición crónica que requiere tratamiento a largo plazo y no solo una solución temporal. Para una pérdida de peso sostenible, es importante complementar el tratamiento con servicios especializados, como nutricionistas, psicólogos y entrenadores.