El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha afirmado que el consumo de paracetamol durante el embarazo podría estar relacionado con un mayor riesgo de autismo, sin aportar pruebas científicas que sostengan esta afirmación. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ordenará el cambio en el etiquetado del medicamento para incluir una advertencia. El secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., ha defendido el nuevo discurso oficial, a pesar de que la comunidad científica insiste en que no existen evidencias concluyentes que relacionen el paracetamol con el autismo. El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos y la Autism Science Foundation defienden que el fármaco sigue siendo seguro si se usa en la dosis adecuada. Algunos estudios científicos han encontrado una posible relación, pero otros no han encontrado evidencia. Trump también ha cuestionado la aplicación de la vacuna de la hepatitis B en los recién nacidos y ha propuesto espaciar las dosis de vacunas en cuatro o cinco etapas. La comunidad científica ha reaccionado criticando la falta de pruebas y la posible alarma que puede generar entre embarazadas y padres. Más de 50 millones de estadounidenses toman paracetamol al menos una vez al mes y más del 50% de las mujeres embarazadas lo consumen en algún momento de la gestación.