Los gatos maúllan en la puerta por varias razones, incluyendo la búsqueda de atención, el deseo de explorar, pedir comida o juego, y cambios en la rutina. El maullido excesivo también puede ser un síntoma de problemas de salud, como hipertiroidismo, insuficiencia renal, disfunción cognitiva o pérdida de visión y audición. La especialista en conducta felina Jenna Cheal explica que los gatos adultos vocalizan casi exclusivamente hacia los humanos como forma de comunicación. Para reducir el maullido en la puerta, se recomienda evitar castigos, distraer con juego, enriquecer el entorno, ignorar la conducta y reforzar la calma, y consultar a un profesional. La clave es el refuerzo positivo, asociar la puerta cerrada con experiencias agradables y aumentar poco a poco los tiempos de cierre. Los gatos también necesitan espacios de retiro cómodos que reduzcan el aburrimiento y la ansiedad. Con la convivencia, los tutores aprenden a diferenciar tonos y matices de los maullidos, lo que puede mejorar la convivencia y reforzar el vínculo.