La caída del pelo en otoño es un proceso natural que se debe a la fase de reposo de los folículos capilares, que se vuelven más propensos a desprenderse. Según Carlos Portinha, chief clinical officer de Grupo Insparya, el frío y los cambios de temperatura deshidratan el pelo y lo vuelven más frágil. El doctor Ignacio Sevilla, director médico y experto en cirugía capilar en Svenson, explica que de junio a agosto aumenta el número de cabellos en crecimiento como mecanismo protector frente al incremento de irradiación solar y cuando esta disminuye cae ese exceso que ya no es necesario. La pérdida normal de pelo es de 50 a 100 pelos al día, pero en otoño puede aumentar. Los expertos recomiendan elegir un champú suave y nutritivo, incorporar mascarillas reparadoras, reducir el uso de calor directo y exfoliar el cuero cabelludo para minimizar la caída del pelo. También es importante mantener una dieta rica en proteínas, vitaminas y minerales esenciales para nutrir los folículos desde la raíz.