El vinagre, un ingrediente tradicional en la cocina, ha vuelto a ganar popularidad gracias a su capacidad para equilibrar sabores y ayudar a la digestión. Investigadores del Hospital Río Hortega de Valladolid han encontrado que el ácido acético del vinagre puede reducir la respuesta alérgica a alimentos como las lentejas y los huevos fritos. El nutricionista Luis Zamora y el dietista Diego Ojeda coinciden en que el vinagre ayuda a absorber el hierro vegetal y a descomponer antinutrientes presentes en las legumbres. Estudios científicos han demostrado que añadir una fuente de acidez a comidas ricas en legumbres puede multiplicar hasta por tres la cantidad de hierro absorbido. Sin embargo, se advierte que el consumo excesivo de vinagre puede irritar el estómago y dañar el esmalte dental. La ciencia confirma que el vinagre, además de dar sabor, ayuda al cuerpo a sentirse mejor, lo que legitima la tradición de añadirlo a platos como las lentejas y los huevos fritos.