La creatina, un suplemento deportivo, tiene un impacto significativo en la función cerebral. Mejora la capacitación cognitiva, especialmente en condiciones de fatiga, sueño alterado o estrés mental. Un estudio indicó que, al combinar creatina con antidepresivos, los síntomas se alivian más rápido y de forma más efectiva. En un ensayo controlado, añadir creatina a escitalopram aceleró y amplificó la reducción de síntomas en comparación con placebo. Un estudio en India mostró que quienes tomaron 5 g de creatina vieron una reducción del puntaje promedio en el cuestionario de salud del paciente de 17,8 a 5,8. La creatina puede mejorar el metabolismo energético cerebral, restaurando los niveles de fosfocreatina en regiones cerebrales asociadas con la regulación del humor. Las evidencias epidemiológicas respaldan esta relación, mostrando que aquellos con mayor consumo dietético de creatina tenían un menor riesgo de depresión. La seguridad de la creatina está bien establecida, aunque las personas con enfermedad renal o síndromes psiquiátricos deben consultar con su médico antes de iniciar un tratamiento.