Un estudio publicado en Nature ha revelado que el autismo diagnosticado en las primeras etapas de la vida tiene un perfil genético de desarrollo diferente al que se diagnostica de manera tardía. El estudio analizó los datos genéticos y de comportamiento de más de 45.000 personas autistas en Europa y Estados Unidos. Los resultados muestran que la arquitectura poligénica del autismo se puede dividir en dos grandes factores genéticos que se correlacionan con la edad del diagnóstico. El diagnóstico temprano se asocia con un perfil genético que presenta mayores dificultades en las habilidades sociales y de comunicación, mientras que el diagnóstico tardío se asocia con un perfil genético que presenta más dificultades socioemocionales y de comportamiento. El estudio sugiere que el autismo no es una condición unitaria, sino que hay diferentes subgrupos con bases genéticas y trayectorias de desarrollo distintas. La investigación también encontró que las variantes genéticas comunes explican alrededor del 11% de la variación en la edad del diagnóstico. El estudio tiene implicaciones importantes para la comprensión y el tratamiento del autismo, y sugiere que es necesario cambiar el enfoque de la investigación y la atención médica para abordar la diversidad del autismo. Los expertos destacan que es hora de reconocer que el autismo se ha convertido en un cajón desastre de diferentes condiciones y que es necesario ser más específicos al hablar de la condición.