La melatonina es una hormona natural producida por la glándula pineal durante la noche, que ajusta el ritmo circadiano y no induce el sueño de manera directa. Los expertos coinciden en que su verdadero poder radica en ajustar el reloj biológico, no en sedar. La melatonina resulta efectiva en trastornos del ritmo circadiano, como el jet lag, el trabajo por turnos o el síndrome de fase retrasada del sueño. Pequeñas dosis (entre 0,5 y 3 mg) administradas unas horas antes de la hora deseada de dormir pueden reducir la somnolencia diurna y facilitar el ajuste al nuevo horario. Sin embargo, no es efectiva para curar el insomnio crónico, que suele deberse a una hiperactivación mental y emocional. Las guías internacionales no la incluyen como tratamiento principal para el insomnio crónico. La Terapia Cognitivo-Conductual para el Insomnio (TCC-I) es el abordaje de referencia. La melatonina puede ofrecer un beneficio leve y transitorio, útil solo como complemento. Es importante tomarla por periodos cortos, bajo orientación médica, y evitarla en embarazo y niños, salvo indicación profesional. La calidad de los suplementos varía enormemente, con diferencias de hasta 400% entre lo declarado y lo real en algunas presentaciones comerciales.