La tendencia de alimentar a bebés con carne, conocida como 'bebés carnívoros', está ganando popularidad. La madre de Schizandra, Dariya Quenneville, comenzó a alimentar a su hija con yema de huevo cruda y puré de hígado de pollo a los seis meses. Otras madres, como Lorraine Bonkowski, también han adoptado esta dieta, argumentando que la grasa de la mantequilla y la carne ayuda a sus bebés a dormir mejor. Los expertos, como el pediatra Mark Corkins, advierten que los bebés necesitan vitamina C y fibra para un desarrollo adecuado, nutrientes que pueden ser escasos en dietas carnívoras estrictas. La Academia Americana de Pediatría y la Organización Mundial de la Salud recomiendan introducir alimentos ricos en hierro y zinc a partir de los seis meses. La carne puede ser una buena fuente de estos nutrientes, pero es importante cocinarla bien y evitar embutidos y salchichas. El portal Solid Starts ofrece guías detalladas para servir costillas o filetes a bebés. La tendencia opuesta es el vegetarianismo y el veganismo, que requieren especial cuidado para evitar déficits de energía y nutrientes. Los expertos recomiendan un camino intermedio, con variedad y equilibrio en la dieta. En España, la moda aún no ha llegado, pero la práctica está bien asentada, con carnes blancas y verduras a partir de los seis meses. El debate está servido, con algunos padres reivindicando el chuletón como 'biológicamente apropiado' y otros planificando dietas veganas con suplementos y tablas de nutrientes.