El SIBO, o sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado, afecta a un 15% de la población española, especialmente a mujeres de entre 30 y 50 años. El tratamiento incluye antibióticos y una dieta baja en FODMAPs, que implica eliminar gluten, lácteos, frutas y frutos secos. Sin embargo, la reintroducción de estos alimentos es necesaria para recuperar la diversidad microbiana y la capacidad digestiva. El nutricionista Jesús Guardiola advierte que una dieta baja en FODMAPs no debería prolongarse demasiado, ya que el intestino pierde la capacidad de procesar ciertos alimentos. La reintroducción debe ser lenta y personalizada, anotando cantidades y reacciones. La memoria intestinal juega un papel crucial en la recuperación, ya que el cuerpo puede olvidar cómo digerir ciertos alimentos si no se le exponen. La Monash University ha señalado que la falta de exposición al gluten puede reducir la tolerancia por mecanismos enzimáticos, inmunológicos o bacterianos. La reintroducción es esencial para sanar y reconciliarse con los alimentos.