La miel es un producto natural que puede ser adulterado con azúcares añadidos y procesos industriales. Una iniciativa de la European Commission encontró que el 46% de las muestras de miel importada en 16 Estados miembros, Suiza y Noruega, fueron clasificadas como 'sospechosas de adulteración'. En España, el porcentaje asciende a un 51%. La miel debe cumplir ciertas reglas básicas en cuanto a sus componentes naturales, como un mínimo de 60% de fructosa y glucosa, y no más del 20% de agua. La etiqueta debe indicar claramente el tipo de miel y su origen. Se pueden realizar pruebas caseras para comprobar la pureza de la miel, como la cristalización, el 'test del pulgar', la prueba del olor y sabor, el 'test del vinagre' y el 'test del calor'.