La ciencia ha revisado lo que sabemos sobre dormir bien y concluye que la clave está en tener una buena higiene del sueño, sincronizando nuestro reloj biológico interno con los ritmos circadianos. La vida moderna, con su luz artificial y horarios caóticos, es el principal enemigo de estos ritmos. El mercado de productos para dormir bien genera miles de millones de dólares al año, pero muchos de estos remedios son ineficaces o contraproducentes. La solución es gratuita y consiste en entender y respetar nuestros relojes biológicos internos, exponiéndonos a la luz natural durante el día y reduciendo la exposición a la luz artificial por la noche. La producción de melatonina está suprimida por la luz, especialmente la de longitud de onda azul, por lo que es recomendable bajar la intensidad de las luces y apagar las pantallas por la noche. La última comida del día debería ser al menos tres horas antes de acostarse. La Sociedad Española de Sueño insiste en la importancia de mantener horarios regulares de sueño, incluso los fines de semana. Buscar ayuda profesional es importante en caso de que el reloj biológico esté descontrolado.