Un estudio publicado en la revista Nature Aging en 2024 analiza la evolución molecular de más de un centenar de personas adultas, encontrando que los grandes cambios bioquímicos que acompañan al envejecimiento se concentran en dos momentos concretos de la vida adulta, aproximadamente a los 44 y a los 60 años. Estos cambios afectan a proteínas, metabolitos, lípidos, citoquinas, factores hormonales y patrones epigenéticos. El estudio sugiere que el envejecimiento no es un proceso lento y progresivo, sino que se produce en saltos. Los investigadores detectaron alteraciones coordinadas en moléculas clave del metabolismo energético, como NAD⁺, carnitinas y ácidos grasos, lo que sugiere una posible disfunción mitocondrial. El estudio tiene implicaciones prácticas, ya que ofrece una explicación convincente a la sensación de que de repente nos sentimos mayores y señala que esos momentos críticos pueden ser ventanas de oportunidad para intervenir y prevenir enfermedades.