El consumo de zanahorias puede cambiar el color de la piel debido al beta-caroteno, un pigmento que se acumula en la piel y provoca un cambio de color. Sin embargo, este efecto no es un bronceado verdadero, sino una coloración superficial que tiende más al naranja que al marrón clásico del bronceado solar. La carotenodermia es un fenómeno conocido que se produce cuando se consume en grandes cantidades beta-caroteno, presente en zanahorias, calabazas, mangos y otras frutas y verduras de color cálido. Un estudio documentado por el Hospital Clínico Universitario de Zaragoza muestra que una niña de un año desarrolló una notable coloración amarillenta tras consumir puré de zanahoria a diario. La dermatóloga Silvija Gottesman explica que la carotenodermia no es un bronceado verdadero, ya que no activa los melanocitos. La nutricionista Sarah Carolides estima que se necesitan unas 12 zanahorias medianas crudas al día o menos de 300ml de zumo diario durante aproximadamente un mes para empezar a notar cambios visibles en el color de la piel.