En España, los veranos son cada vez más calurosos y largos, lo que plantea un reto de salud pública para los ciclistas. Según ConBici, hacer ciclismo con altas temperaturas exige más esfuerzo al cuerpo, por lo que es importante prevenir con una buena hidratación y protección de la piel. Se recomienda evitar las horas más tórridas, hidratarse frecuentemente, tomar alimentos ligeros y elegir ropa adecuada. También es importante aplicar crema solar de alta protección y utilizar gafas con alta protección UV. Los ciclistas deben estar atentos a los síntomas de golpe de calor, como sudor excesivo, calambres y mareos, y parar de inmediato si se presentan. En caso de necesidad, se puede buscar refugio en espacios públicos como piscinas o bibliotecas. La bici es parte de la solución climática, pero también hay que proteger a quien la pedalea.