El historiador Thomas Ekirch descubrió que en la edad media y moderna, las personas dormían en dos bloques, con un periodo de vigilia en medio. El psiquiatra Thomas Wehr realizó un experimento con 15 sujetos y encontró que, sin luz artificial, adoptaban un patrón bifásico. Sin embargo, esto no es universal y varía según la latitud y la duración del día. La falta de sueño se relaciona con problemas inmunológicos, metabólicos, cardiacos, psicológicos y cognitivos. La clave es encontrar una forma de dormir que funcione para cada persona, y hay trucos como convertir el sueño en una rutina, hacer ejercicio y relajarse. El problema es que no hay una forma mágica de dormir, y lo importante es reconciliarse con el sueño. Ekirch encontró referencias a los 'primeros sueños' en documentos que cubrían varios siglos, y Wehr descubrió que los participantes adoptaban un patrón bifásico bajo determinadas restricciones. La evidencia antropológica no encuentra los mismos patrones en regiones cercanas al ecuador, donde los días son más estables. La literatura científica está llena de estudios que muestran un aumento de la enfermedad coronaria, la diabetes y la obesidad debido a la falta de sueño.