La psicología moderna ha comenzado a estudiar la práctica de hablar con uno mismo en voz alta, conocida como auto-habla. Según Gary Lupyan, psicólogo de la Universidad de Wisconsin, decir palabras en voz alta ayuda al cerebro a acceder a información visual y contextual adicional. Un experimento demostró que las personas que nombraban objetos lograban identificarlos más rápido que quienes solo los pensaban. La auto-habla es común en la infancia y refleja un proceso natural de aprendizaje. La terapeuta Anne Wilson sugiere que hablar en voz alta es una forma de cuidar la salud emocional, permitiendo procesar emociones y entender lo que se siente. Algunos expertos recomiendan hablarse en tercera persona, lo que puede aumentar la confianza y disminuir la impulsividad. La auto-habla puede funcionar como una herramienta de automotivación, aumentando la perseverancia y ayudando a enfrentar desafíos. Sin embargo, si este comportamiento se vuelve compulsivo o interfiere con la vida diaria, puede ser señal de un problema subyacente.