Gemma, madre de tres hijos, relata su experiencia con su hijo Pau, diagnosticado con trastorno del espectro autista tipo 1 a los 14 años. Durante diez años, la familia vivió un calvario de errores diagnósticos, centros psiquiátricos, aulas TEA, medicación forzada, acoso escolar y exclusión sistemática. Pau mostraba resistencia a entrar al colegio desde los tres años y fue derivado al Centro Psiquiátrico Montreal, donde comenzó a encontrarse mejor. La orientadora del IES Pedro Gumiel sugirió la posibilidad de que Pau tuviera autismo o síndrome de Asperger, lo que finalmente se confirmó. La experiencia con las aulas TEA fue negativa y Pau desarrolló fobia social severa. Hoy, Pau tiene 24 años, trabaja con apoyo en una tienda de Inditex y ha logrado una mayor autonomía. Gemma destaca la importancia de formarse y defender a los hijos con discapacidad, y su mensaje es directo: 'Formáos, defended a vuestros hijos y escuchadles'.