La tos es un mecanismo reflejo complejo que permite el funcionamiento de los pulmones, evitando la aspiración de cuerpos extraños o liberando la vía aérea de secreciones. Hay siete tipos distintos de tos, cada uno con características y causas diferentes. La tos por infecciones, como la laringitis, la tos ferina y la bronquitis, tiende a durar menos de tres semanas y puede provocar malestar general, fiebre e inflamación de las glándulas. La tos por asma es una afección pulmonar que desencadena una respuesta inmunitaria en el sistema respiratorio, lo que provoca inflamación de las vías respiratorias inferiores. La tos nasal y sinusal se produce por afecciones que afectan la nariz y los senos paranasales, como la sinusitis o la rinitis. La tos por reflujo ácido se produce por la enfermedad por reflujo gastroesofágico, que puede provocar tos seca. La tos por efectos secundarios de medicamentos puede ser causada por inhibidores de la ECA, que se utilizan para controlar la presión arterial alta. La tos del fumador y afecciones pulmonares crónicas, como la enfermedad obstructiva crónica de las vías respiratorias, pueden provocar tos persistente. La tos por coágulos de sangre es un signo de emergencia sanitaria que incluye tos, dificultad para respirar, dolor agudo en el pecho y ritmo cardíaco acelerado.