María Branyas Morera, la persona más longeva del mundo, falleció en agosto de 2024 a los 117 años y cinco meses. Un equipo de científicos liderado por el doctor Manel Esteller estudió su caso y descubrió que su edad biológica era 23 años menor que su edad cronológica, es decir, 94 años. El estudio analizó muestras de sangre, orina, saliva y microbiota intestinal durante tres años y reveló que su sistema inmunológico era eficiente, sus niveles de inflamación eran bajos y su metabolismo lipídico estaba en equilibrio. El ADN de Branyas mostraba variaciones protectoras frente al Alzheimer, el cáncer y la demencia. Su estilo de vida, basado en la dieta mediterránea, la ausencia de excesos y el contacto con la naturaleza, fue determinante para mantener su organismo en 'modo joven' durante más de un siglo. El análisis de su microbioma intestinal mostró una similitud con el de una persona de 20 años, con predominio de bacterias beneficiosas del género Bifidobacterium. Su perfil metabólico también era similar al de una persona décadas más joven, con bajos niveles de colesterol VLDL y triglicéridos, alto colesterol HDL y un control glicémico excelente.