En São Paulo, la capital del estado de São Paulo, Brasil, la gente está cambiando sus preferencias de bebidas, optando por cerveza y vino en lugar de caipiriñas y cócteles, debido al miedo a las intoxicaciones por metanol. El Ministerio de Salud de Brasil ha reportado 255 casos de intoxicación, 16 confirmados y 209 sospechosos, con 15 posibles fallecidos. La policía ha confiscado más de 7.000 botellas para investigar y ha clausurado 10 establecimientos. La asociación nacional de fabricantes de destilados estima que las bebidas adulteradas acaparan el 28% del mercado brasileño, con precios un 35% más bajos que las bebidas legales. El consumo de vodka, whisky y ginebra ha disminuido un 50% en algunos establecimientos. El gobierno ha recomendado abstenerse de consumir bebidas destiladas hasta que se aclare la situación.