La soledad es un problema de salud pública que afecta a muchas personas en todo el mundo. Investigaciones recientes sugieren que el contacto regular con la naturaleza puede ayudar a aliviar esta carga invisible. La profesora Xiaoqi Feng introdujo el concepto de 'entorno solitario' para describir espacios urbanos dominados por asfalto y coches, que fomentan el aislamiento. En cambio, los espacios verdes pueden fortalecer los vínculos sociales y reducir la soledad. Un estudio encontró que vivir en barrios con al menos un 30% de áreas verdes reduce la incidencia de soledad en un 26%. Dedicar entre una y dos horas semanales a espacios verdes o azules puede duplicar las probabilidades de sentirse acompañado a largo plazo. Proyectos como Recetas proponen 'prescripciones sociales' para invitar a las personas a participar en actividades en grupo al aire libre. Los expertos sugieren destinar al menos un par de horas a la semana a actividades placenteras al aire libre, como caminar o contemplar el paisaje, para combatir el aislamiento.