Los relojes inteligentes y pulseras de actividad pueden generar estrés y ansiedad en sus usuarios. El 42% de los usuarios reconocen experimentar ansiedad o frustración cuando sus métricas no son las esperadas. La obsesión por cerrar círculos y superar registros puede transformar el entrenamiento en una fuente de malestar. La desconexión corporal y la externalización del control también son problemas comunes. El mercado de los datos de salud en plataformas digitales crece cada año, y los usuarios pueden estar vendiendo su salud sin saberlo. Para evitar estos problemas, es importante no entrenar solo por cerrar anillos, ajustar notificaciones y tiempos de uso, hacer descansos tecnológicos y priorizar lo que se siente frente a lo que marca la pantalla.