La falacia de coste hundido es un sesgo psicológico que hace que las personas se aferran a empleos que ya no les satisfacen debido a la inversión de tiempo, esfuerzo o formación. Este sesgo fue acuñado por primera vez por Amos Tversky y Daniel Kahneman en 1972. La Universidad de Ohio define la falacia del coste hundido como la tendencia a continuar una actividad o permanecer en una situación determinada porque ya se han invertido recursos en ello, aunque esos recursos sean irrecuperables. Un estudio de la Universidad de Kansas con más de 1.000 participantes demostró que quienes caen en esta falacia presentan mayores síntomas de ansiedad. La evidencia científica revela que es fundamental identificar este sesgo cognitivo y aprender a tomar decisiones basadas en datos objetivos y posibilidades futuras. La concienciación es el primer paso para superarla en decisiones laborales. La Universidad de California en San Diego destaca que el hecho de que hayas dedicado recursos irrecuperables a un proyecto no significa que tengas que hundirte con el barco.