La limpieza excesiva puede alterar el equilibrio de los microorganismos esenciales para el buen funcionamiento del sistema inmunológico. El microbioma doméstico está formado por trillones de bacterias, hongos y virus que interactúan con los usuarios de la casa. La esponja de cocina contiene 7.2 millones de bacterias y los teléfonos móviles pueden tener hasta 30 veces más gérmenes que una tapa de inodoro limpia. La limpieza con bacterias probióticas es una alternativa para mantener el equilibrio microbiano. La clave está en aplicar una limpieza selectiva e inteligente, no en vivir en la suciedad, sino en ser estratégicos. La ciencia nos está enseñando que mantener un microbioma equilibrado en los hogares ayuda a educar nuestras defensas y evitar algunas alergias y enfermedades autoinmunes. Dos personas que no comparten hogar pero sí ciudad también comparten cerca del 8% de sus microorganismos intestinales.