Un grupo de investigadores estadounidenses ha presentado una alternativa a la cirugía láser ocular para corregir defectos visuales, llamada remodelación electromecánica (EMR). Esta técnica experimental ofrece seguridad, personalización y menor coste. La EMR cambia la forma de la córnea sin cortar ni quemar tejido, reduciendo riesgos y ampliando el acceso a la corrección visual. El proceso consiste en aplicar pequeños impulsos eléctricos sobre la córnea, que dividen el agua en hidrógeno y oxígeno, liberando protones que alteran el pH y debilitan temporalmente los enlaces químicos del colágeno. Luego, se coloca un molde metálico que da a la córnea la curvatura deseada. Los investigadores han realizado pruebas iniciales en modelos animales, obteniendo resultados alentadores. La EMR podría ofrecer una solución permanente, menos invasiva y de menor coste que el LASIK. Sin embargo, aún falta realizar ensayos en animales vivos y pruebas clínicas en humanos para validar la técnica. Los investigadores destacan que este avance no surgió de un programa médico planificado, sino de la curiosidad científica. La técnica podría tardar años en llegar a hospitales, pero ya se vislumbra como una posible revolución en oftalmología.