Un hombre de 44 años había vivido con depresión durante más de treinta años, sin respuesta a ningún tratamiento. Un dispositivo único, similar a un marcapasos cardiaco, fue implantado en su cerebro para estimular áreas específicas relacionadas con la depresión. El dispositivo se personalizó mediante un mapeo cerebral detallado antes de la cirugía. La aplicación conecta el sistema de forma inalámbrica, ajustando los patrones de descarga según la evolución clínica del paciente. Siete semanas después de la operación, los pensamientos suicidas desaparecieron, y nueve meses más tarde, el paciente cumplió los criterios de remisión clínica. El profesor Mario Juruena del King’s College de Londres considera que este avance marca un hito en la psiquiatría moderna. El reto ahora es expandir el ensayo a más pacientes y confirmar su eficacia en estudios controlados. El dispositivo podría transformar la forma en que la medicina enfrenta la depresión resistente, ofreciendo un nuevo camino a quienes habían perdido toda esperanza. El paciente había intentado más de veinte tratamientos fallidos y había tenido intentos de suicidio antes de someterse a esta cirugía.