La CIA ha vuelto a evaluar el origen del coronavirus y sugiere que es más probable que haya surgido de un incidente en un laboratorio, aunque no descarta la hipótesis de un origen natural. La agencia no aporta pruebas inéditas, pero sí una reinterpretación de la información acumulada desde los primeros meses de la pandemia. La falta de consenso refleja la complejidad de rastrear un evento ocurrido en condiciones y lugares difíciles de investigar de forma independiente. La teoría de la fuga de laboratorio ha ganado espacio a medida que se conocen detalles sobre las investigaciones con coronavirus en Wuhan. La revisión de la CIA reaviva las demandas de mayor transparencia y cooperación internacional para esclarecer el origen del virus. La verdad completa aún parece lejana, y cada nuevo informe es una pieza más de un rompecabezas que sigue incompleto.