Según la Academia Americana de Oftalmología, los ejercicios oculares no pueden corregir defectos refractivos, pero sí alivian la fatiga visual y mejoran la coordinación ocular. La regla 20-20-20, que consiste en mirar algo a 20 pies de distancia cada 20 minutos durante 20 segundos, es efectiva. También se pueden practicar ejercicios de parpadeo consciente, movimientos sacádicos y lectura estratégica. La constancia es clave, y es mejor hacer pequeños movimientos durante todo el día que una sesión intensiva. Expertos de centros como General Óptica y Clínica Baviera recomiendan practicar estos ejercicios de forma constante para mejorar la coordinación entre los ojos y el cerebro. Se pueden aprovechar momentos de transición, como esperar el ascensor, para hacer ejercicios de seguimiento visual. La tecnología también puede ser aliada, configurando recordatorios para hacer micro-pausas visuales. Los movimientos naturales, como estirar el cuello, también pueden ser beneficiosos. La clave es integrar estos ejercicios en la rutina diaria de manera natural.