Investigadores del University College de Londres descubrieron que los rasgos de personalidad influyen en cómo se relaciona una persona con la actividad física. Un estudio con dos grupos de participantes, uno de control y otro que siguió un programa de ocho semanas de ejercicio en casa, encontró que las personas con alto nivel de neuroticismo disfrutaron del entrenamiento privado e intenso con pausas breves. Los extrovertidos prefirieron actividades en grupo, mientras que aquellos con conciencia y apertura fueron constantes y eficientes. El estudio también encontró que el entrenamiento adaptado a la personalidad reduce el estrés y mejora la adherencia. La clave es encontrar un entrenamiento que se adapte a los rasgos individuales de cada persona, en lugar de seguir una rutina universal. Incluso un esfuerzo físico mínimo puede tener efectos positivos si se mantiene en el tiempo. El estudio sugiere que conocerse mejor puede ser la diferencia entre el abandono y el hábito que transforma.