La relación entre los niños en un parque o patio del colegio puede indicar su desarrollo social. Algunos niños se sienten inseguros o carecen de habilidades sociales, por lo que el apoyo del entorno familiar es clave. Los padres deben crear oportunidades para que sus hijos interactúen, pero sin hacer el trabajo por ellos. Los expertos coinciden en que el papel de los progenitores debe ser de acompañamiento, no de sustitución. La buena noticia es que las habilidades sociales pueden entrenarse si el entorno es propicio y los adultos actúan con paciencia. La psicóloga Amaya Prado explica que los menores que logran entablar amistades con naturalidad suelen tener un perfil común: extroversión, empatía y flexibilidad cognitiva. La escuela también juega un papel importante en la educación en amistad, ya que un ambiente escolar inclusivo y positivo anima a los niños a abrirse y explorar vínculos sin miedo al rechazo. Los centros escolares que promueven la cooperación, la diversidad y la gestión emocional contribuyen a reducir la soledad infantil y el aislamiento social. La psicóloga Yolanda Cuevas menciona algunos signos a los que los padres deben prestar atención, como la falta de interacción durante largos periodos o la evitación de actividades sociales.