Dan Buettner, experto en longevidad, afirma que el año más peligroso de la vida adulta es el año en que se jubila, debido a la pérdida de propósito y sentido vital. La jubilación puede llevar a un vacío en la vida, afectando la salud y el bienestar emocional. Buettner recomienda encontrar algo que motive y mantenga activos después de jubilarse, como el voluntariado, la familia, los viajes o aprender algo nuevo. También es importante mantener una rutina, cultivar el entorno social y realizar ejercicio regular. La transición a la jubilación debe ser gradual, reduciendo el ritmo de trabajo poco a poco y llenando el día con nuevas actividades. La ausencia de estructura y la falta de interacción social pueden llevar a la depresión y el deterioro cognitivo. Buettner destaca la importancia de tener un propósito claro y mantener una vida activa después de jubilarse.