La menstruación conlleva un gran gasto energético debido a la contracción del útero, la pérdida de sangre y el desequilibrio hormonal. La caída de estrógeno y progesterona puede provocar fatiga, apatía y síntomas parecidos a los de una depresión leve. La ginecóloga Kelly Culwell sugiere realizar ejercicio moderado y mantener una alimentación equilibrada para aliviar la fatiga. Sin embargo, si los síntomas persisten, es crucial consultar a un profesional, ya que pueden ser señales de anemia, endometriosis, fibromas o hipotiroidismo. La Dra. Kristin Markell advierte que la debilidad extrema, el dolor torácico, la palidez o los latidos irregulares podrían ser señales claras de estas condiciones. Un simple análisis de sangre basta para detectar la anemia y comenzar un tratamiento adecuado. La recomendación es llevar un registro de los síntomas para llegar a un diagnóstico preciso y mejorar la calidad de vida.