La terapia ECMO es un sistema que actúa como un corazón y pulmones artificiales, manteniendo con vida a pacientes críticos mientras su cuerpo se recupera o espera un trasplante. Fue desarrollada por John Gibbon, quien utilizó su bomba IBM con éxito en 1953 para reparar un defecto cardíaco. La terapia ECMO se emplea en pacientes sometidos a cirugía cardíaca compleja, casos graves de fallo cardíaco o respiratorio, o tras un paro cardíaco prolongado. El sistema ECMO puede sostenerse de forma continua y controlada durante periodos de hasta 30 días. La Extracorporeal Life Support Organization publica estadísticas de supervivencia que varían entre el 30% y el 70% para las diferentes indicaciones clínicas. La terapia ECMO es una herramienta valiente que crea una ventana de oportunidad para la recuperación de pacientes críticos. El equipo médico debe valorar el pronóstico y las opciones futuras de supervivencia antes de conectar al paciente a un soporte extracorpóreo. La tecnología ha evolucionado hasta los sistemas actuales, que son más compactos, precisos y seguros. El uso de la terapia ECMO no está limitado a quirófanos o unidades de cuidados intensivos, ya que algunos hospitales cuentan con unidades avanzadas de ECMO móviles.