Los calambres nocturnos en las piernas pueden interrumpir el sueño de forma repentina y dolorosa. Estirar los músculos antes de acostarse reduce notablemente los calambres nocturnos. La deshidratación, el sedentarismo, desequilibrios minerales y una mala circulación sanguínea son causas comunes. Se recomienda hidratarse adecuadamente, estirar los músculos, evitar dormir con los pies en punta, aumentar el consumo de minerales como potasio, magnesio y calcio, y hacer ejercicio moderado durante el día. Un estudio encontró que la suplementación con vitamina K2 puede reducir la frecuencia, duración e intensidad de los calambres nocturnos en las piernas. Es importante consultar al médico si los calambres son frecuentes o muy dolorosos, ya que algunos medicamentos o condiciones médicas pueden estar detrás del problema. Un ensayo clínico aleatorizado encontró que la administración de 180 μg diarios de vitamina K2 durante ocho semanas redujo significativamente la frecuencia de calambres nocturnos en adultos mayores.