Los perros son especialmente vulnerables al calor extremo debido a que no sudan como los humanos. Su principal mecanismo para eliminar el exceso de calor es el jadeo, que permite evaporar humedad desde la lengua y las vías respiratorias. Para prevenir un golpe de calor, es esencial evitar sacarlos a pasear en las horas más calurosas, especialmente entre las 12:00 y las 18:00 horas, y asegurarse de que siempre tengan agua fresca y limpia a su alcance. Los signos clave para detectar un golpe de calor en perros incluyen descoordinación, jadeo excesivo, encías rojas, piel muy caliente, babeo, diarrea o desmayos. El veterinario Dr. Manuel Manzano recomienda llevar al perro a un lugar fresco y sombreado, ofrecerle agua en pequeñas cantidades, refrescar su boca y remojar sus patas, y evitar usar hielo directamente sobre el cuerpo. Es importante acudir al veterinario tras la recuperación inicial para asegurarse de que el perro esté completamente recuperado.