Un estudio publicado en la revista Nature encontró que la lactancia puede activar células inmunes que protegen contra el cáncer de mama más agresivo hasta 50 años después. El equipo de investigadores, liderado por la oncóloga Sherene Loi, analizó muestras de tejido mamario sano de más de 260 mujeres y encontró que aquellas que habían tenido hijos y amamantado presentaban una cantidad significativamente mayor de células inmunes especializadas, llamadas linfocitos T CD8⁺. Estas células pueden detectar y eliminar células anómalas antes de que se conviertan en tumores. El estudio también encontró que la lactancia no solo alimenta al bebé, sino que también 'entrena' al sistema inmunitario de la madre para vigilar el tejido mamario de por vida. Los investigadores analizaron datos clínicos de más de 1.000 mujeres diagnosticadas con cáncer de mama triple negativo y encontraron que aquellas que habían amamantado tendían a sobrevivir más tiempo tras el diagnóstico.