El virus del chikungunya, transmitido por mosquitos del género Aedes, produce fiebre súbita, erupciones cutáneas y un dolor articular intenso. En 2025, brotes masivos en China, Francia y varias islas del océano Índico han reavivado la preocupación. Los científicos coinciden en que el cambio climático y los viajes internacionales son los principales factores que han permitido la expansión del virus. El clima cálido y las lluvias extremas crean un entorno ideal para los mosquitos, que pueden prosperar en áreas que antes eran inhóspitas. La OMS informa que cerca de 5.600 millones de personas viven en zonas potencialmente aptas para estos vectores, el doble que hace dos décadas. El turismo y la movilidad internacional también juegan un papel importante en la propagación del virus. En 2025, se han reportado más de 445.000 casos y 155 muertes en 40 países. La OMS insiste en la importancia de reforzar el control vectorial, garantizar el acceso a la vacuna y sensibilizar a los viajeros. La urbanización desordenada y la falta de saneamiento también agravan la exposición al virus.