El nervio vago es un cable biológico que conecta el cerebro con órganos como el corazón, los pulmones y el intestino. Su principal misión es encontrar el equilibrio del sistema nervioso, ayudándonos a pasar del estrés a la calma. La doctora Beatriz Crespo explica que el nervio vago es el más largo del sistema nervioso autónomo y que su función es coordinar la comunicación entre mente y cuerpo. Un buen tono vagal se relaciona con menor inflamación, mejor digestión, sueño profundo y estabilidad emocional. Se puede estimular el nervio vago mediante gestos sencillos como respirar profundo, sonreír conscientemente o cantar. La doctora Crespo recomienda hacer tres respiraciones profundas y prolongadas para activar la respuesta vagal de la calma. El nervio vago es entrenable a cualquier edad y las mujeres suelen mantener un tono vagal más alto que los hombres gracias al efecto protector de los estrógenos. Un microhábito de activación al despertar por la mañana puede mejorar la circulación, la oxigenación y la reactividad vagal.