Un estudio de la Universidad del Sur de Australia, que se inició antes de la pandemia y se ha prolongado durante cuatro años, ha analizado el impacto del teletrabajo en la salud mental y física de los trabajadores. Los resultados muestran que la posibilidad de elegir desde dónde trabajar ha permitido mejorar tanto la salud mental como física de los trabajadores, con un 33% de tiempo dedicado al ocio y una dieta más variada y saludable. El estudio también encontró que el teletrabajo puede mejorar la productividad laboral y el rendimiento, siempre que se gestione de manera efectiva. Sin embargo, se reconoce que la conexión con los compañeros es difícil de reproducir a distancia y que la cohesión de los equipos puede ser afectada. El estudio concluye que el teletrabajo puede ser beneficioso para los trabajadores, siempre que se elija voluntariamente y se gestione de manera adecuada. Los datos recogidos muestran que antes de la pandemia, el trabajador medio australiano empleaba unas 4,5 horas semanales solo en desplazamientos a la oficina, lo que se ha reducido gracias al teletrabajo. Los investigadores también encontraron que el bienestar y la salud mental mejoraban especialmente cuando el teletrabajo era elegido voluntariamente, mientras que cuando los empleados trabajan desde casa por obligación, la salud mental y el bienestar tienden a empeorar.