El verano aumenta el riesgo de sufrir problemas en los pies, como ampollas, debido al calor y la humedad. Las ampollas son una acumulación de líquido debajo de la capa superior de la piel, causadas por la fricción, el exceso de humedad o la exposición excesiva al sol. Para prevenir las ampollas, es importante elegir un calzado adecuado, lubricar los pies, usar calcetines apropiados y mantener los pies limpios y secos. Si aparecen ampollas, es fundamental no tocarlas y dejar que sanen solas, lo que puede tardar de una a dos semanas. En caso de ampollas grandes o dolorosas, es recomendable acudir a un podólogo. Según el Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos de España, las ampollas constituyen hasta el 64% de las quejas médicas en los excursionistas.