La microbiota intestinal está compuesta por 100 billones de bacterias, que influyen en el apetito, el metabolismo y el estado de ánimo. La diversidad de la microbiota se asocia con menos inflamación y mejor metabolismo. Alimentos como kefir, kombucha, kimchi y yogur natural contienen probióticos que colonizan el intestino y elevan la diversidad microbiana. La fibra soluble, como la avena y las lentejas, es combustible para las bacterias, mientras que los polifenoles, como el cacao puro y el té verde, actúan como moduladores que estimulan cepas anti-inflamatorias. Los ultraprocesados, por otro lado, crean disbiosis y aumentan la permeabilidad intestinal. Un estudio de Stanford encontró que la diversidad microbiana se puede elevar en solo diez semanas con una dieta rica en fermentados. La regla de los 30 colores, que consiste en consumir 30 tipos de plantas a la semana, puede mantener alta la diversidad bacteriana. Dejar de consumir ultraprocesados de lunes a viernes también puede ser beneficioso. En resumen, cuidar la microbiota es clave para el bienestar, y una dieta equilibrada y rica en nutrientes puede ser más efectiva que contar calorías.