Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha superado dos mociones de censura presentadas por el grupo de ultraderecha Patriots y el grupo La Izquierda. Aunque las mociones no prosperarán debido al respaldo de su grupo, Partido Popular Europeo, y el apoyo condicionado de sus socios en la Comisión, socialistas y liberales, han puesto de manifiesto las debilidades de la gestión de la política alemana. Von der Leyen reconoció que las críticas responden a una preocupación genuina y legítima por cuestiones como Gaza, Ucrania, el comercio y el acuerdo comercial con Estados Unidos. Los socialistas y liberales han advertido que su apoyo no es incondicional y que esperan ver promesas concretas en el programa de trabajo que la Comisión debe presentar en noviembre. La ultraderecha ha criticado la falta de actuación y medidas concretas de la Comisión, mientras que La Izquierda ha denunciado la complicidad en el genocidio de Gaza y la sumisión a Trump. Con solo 72 firmas de los 720 eurodiputados se puede plantear una moción cada dos meses, lo que ha llevado a la ultraderecha a utilizar este mecanismo de control parlamentario para conseguir protagonismo.