La cumbre entre Donald Trump y Vladimir Putin en Alaska fue un fracaso, ya que Putin rechazó la propuesta de alto el fuego y se aferró a sus objetivos maximalistas. Trump no recibió nada a cambio de tratar a Putin como invitado de honor. La reunión no abordó una cumbre a tres bandas con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. Trump respaldó el deseo de Putin de negociar un acuerdo global en lugar de aceptar la tregua provisional. Rusia tiene todos los incentivos para prolongar las conversaciones. La postura inflexible de Putin sobre el territorio demuestra sus intenciones. Trump afirmó que él y Putin estaban de acuerdo en la mayoría de los puntos, lo que resulta impactante. Abandonar un territorio por cuya defensa los ucranianos han derramado tanta sangre durante 11 años es políticamente indefendible y militarmente suicida. Zelenski y los europeos deben ajustar su estrategia para lograr un impulso más duradero. La facilidad con la que Putin convenció a Trump lo hace parecer un ingenuo. Trump se reunirá con Zelenski y líderes europeos en la Casa Blanca para discutir el compromiso que está dispuesto a alcanzar.