La ejecución de Charlie Kirk se produjo 72 horas después de que emergiera la grabación del asesinato de Iryna Zarutska y apenas 24 horas después de que se hiciera viral. Los crímenes no tienen nada en común salvo la existencia de vídeos atrozmente explícitos y el empujón que le han dado a una sociedad cada vez más polarizada. Iryna Zarutska, de 23 años, refugiada ucraniana, fue asesinada por un hombre negro en el metro de Charlotte, Carolina del Norte. El vídeo muestra a una joven atenazada por el terror tras una agresión sin sentido. Decarlos Brown, el asesino, tenía una docena larga de antecedentes penales, pero estaba en la calle, liberado de la cárcel por una juez negra. La población afroamericana supone el 13% de la población, pero comete el 60% de los homicidios. La tasa de homicidios de Estados Unidos es similar a la de Rusia o Zimbabue, pero si descontamos a la población negra, queda igual que la de Canadá. Charlie Kirk, un activista conservador, fue disparado durante un evento en una universidad de Utah. Un vídeo grabado desde la primera fila del acto muestra la absoluta explosión de euforia de cientos de miles de personas en redes sociales celebrando jubilosas la muerte de Kirk. La sensación de que se avecina una tormenta de proporciones bíblicas es cada vez más alta, especialmente en EEUU, cabeza del mundo civilizado. El riesgo de entrar en una espiral de violencia política es cada vez más alto, en un país con más armas que personas.